Nutrición

El efecto del COVID-19 en la industria camaronera de Ecuador

La producción de camarón en el mundo ha enfrentado los ataques de enfermedades virales que han mermado la producción y rentabilidad de los productores.

Esta es, quizás, la primera vez que la industria se ve afectada por un virus que no ataca a la especie producida, sino a sus consumidores y su economía en general. Sin embargo, la industria camaronera será una de las que se recuperará más rápido gracias a las mejoras en producción y tecnología, posicionamiento del producto e independencia de la demanda local.

El efecto del COVID-19 en la industria camaronera de Ecuador

¿DE DÓNDE VENIMOS?

Ecuador ha venido creciendo año a año en cifras de exportación de camarón, tanto en cantidad como en valor. El uso de nuevas tecnologías de producción, mejoras en la calidad de animales y alimentos balanceados, certificaciones y trazabilidad, han contribuido en posicionar al país como el segundo exportador de camarón a nivel mundial. Sin embargo, desde el último año se ha evidenciado una notable caída en los precios pagados por el producto, debido al aumento de la oferta internacional del crustáceo.

Ecuador exportó en 2019 cerca de $3600 millones por la venta de camarón. De estos, $2000 millones, el 54%, corresponden a ventas a China. Esta alta dependencia hacia la demanda china es lo que nos volvió especialmente vulnerables ante la crisis del COVID-19.

El problema ya se había anticipado en septiembre de 2019, cuando China prohibió el ingreso de camarón ecuatoriano, proveniente de 4 empresas exportadoras. El país alegó problemas sanitarios vinculados a la presencia del virus conocido como la mancha blanca. Recordemos que este virus está presente en China y fue justamente el continente asiático de donde provino esta enfermedad.

El efecto del COVID-19 en la industria camaronera de Ecuador

El efecto inmediato fue la caída de precios y la incertidumbre de qué pasaría en los próximos meses. El acuerdo con las autoridades chinas fue realizar exámenes previos al embarque exportador para así garantizar que estos estuviesen libres de algún virus que pueda “comprometer” la producción nacional china.

Internamente, China se preparaba para su tradicional año nuevo, período en el cual el consumo de camarón tiene uno de sus mayores picos. Los importadores chinos tenían entonces una oferta de producto a bajo precio, comparado con meses anteriores, y un panorama favorable para la venta de sus inventarios, hasta que llegó diciembre.

En diciembre 19 del año pasado, en la ciudad de Wuhan, empieza a hacerse evidente que una nueva enfermedad atacaba a sus habitantes. Un mes después, esta ciudad y otras cercanas eran puestas en cuarentena, iniciándose así una reducción de movilidad que se tradujo en una caída de la demanda de ciertos alimentos como el camarón. Con puertos cerrados y reducción de consumo, las consecuencias para nuestro país eran obvias. Menor demanda de materia prima, bajos precios e incertidumbre sobre qué pasaría cuando la enfermedad llegase a nuestro país.

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¿A DÓNDE VAMOS?

Ya con la emergencia sanitaria declarada en el país, el sector acuícola, en particular el de producción de camarón, enfrenta una de sus peores crisis. Productores con problemas para ubicar sus pescas, plantas de procesamiento con problemas de comercialización, bajos precios y ausentismo laboral. Entre otros, también están laboratorios de larvas sin poder ubicar sus producciones, proveedores de insumos y alimentos enfrentando retrasos en pagos y abastecimiento de materias primas. Todo esto sin contar, hasta ahora, con un panorama claro de apoyo gubernamental; uno que ayude a enfrentar esta crisis económica para garantizar la liquidez del sector.

A pesar de todo esto, no es la primera crisis que enfrentamos, y al igual que en ocasiones anteriores el sector saldrá adelante. Algunos analistas pronostican una rápida recuperación del consumo en China luego de un largo período de confinamiento.

El efecto del COVID-19 en la industria camaronera de Ecuador

Nuestros principales competidores, entre ellos India, también está pasando por un escenario similar al nuestro, con precios bajos y problemas en las procesadoras de camarón. Por lo que un incremento en la oferta, al menos en el corto plazo, no es evidente.

En este escenario, nuestro producto puede aprovechar el trabajo hecho en el pasado, posicionándose como un producto manejado responsablemente y bajo estrictas medidas de control que garantizan el respeto a la salud de los consumidores. Esta característica, seguramente, será una de las que primen al momento de elegir qué alimentos consumir en el futuro.

Al ser una actividad que depende del consumo internacional, en especial de economías más desarrolladas que la nuestra, es de esperar que la industria del camarón sea una de las que pueda salir más rápidamente de la crisis, inyectando las divisas necesarias para la reactivación del país.

El efecto del COVID-19 en la industria camaronera de Ecuador

De las estrategias que el Gobierno adopte dependerá en gran parte que este mal momento sea superado en el menor tiempo posible. Por nuestro lado, productores, fabricantes de alimentos y proveedores de insumos ya estamos luchando día a día para sostener con fuerza la industria, una que ha superado crisis anteriores y que estamos seguros lo hará nuevamente.

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